jueves, 9 de agosto de 2012
ALCIONE
-¡Ñovorisik arde!. ¡Mi familia me necesita!. ¡Ño me quedaré ni un solo segundo en esta nave!. ¡Ño lo haré ni por la Confederación Mundial!. ¡Ñi por la Madre Rusia!. ¡Ni por nada!.
Así gritaba Aleksei Tsignok, nuestro capitan, casi, como un energúmeno.
Disculpen si aún no me he presentado: Mi nombre es ALCIOÑE y como pueden observar soy un prototipo de guerra.
Perdonen si me emociono al revivir aquella escena. Ya sé que soy Medio Humana y que en mi fabricación eludieron todo tipo de sentimientos. Así que emoción es la palabra más exacta para definir algo que se aproxime a lo que realmente siento. Creo que en ese momento, actue según las normas, me interpuse en su camino y fría e insensible como solo puede ser una máquina le dije:
-¡Ño le dejaré acceder a la lanzadera!. Un capitán no abandona su nave! ¡Si lo hace morirá con el resto!. Ya conoce las normas:
1-La lanzadera sólo puede utilizarse en caso de emergencia y situación de riesgo vital.
2-En caso de amotinamiento, se procederá a la eliminación de todos los tripulantes y la nave se autodestruirá. Por mi parte, sólo me queda decirle que dispone de ocho minutos para alcanzar el puesto de control, si quiere permanecer con vida.
-¡A la mierda las órdenes!.- Escupió el valeroso capitán.
Ño era la primera vez que veía llorar a un ser humano, de hecho, había participado en cientos de guerrras y había visto esas mismas lágrimas. Normalmente ante ellas, no había sentido nada, excepto vacío al apretar el gatillo. Rostros de gentes a las que nunca conocí y que para mí sólo eran nombres en una lista. Aveces, ni tan siquiera eso. Pero esta vez, al ver las lágrimas del capitán, sentí curiosidad, y me arrodillé a su lado para contemplarlas maravillada.
-¡Ño vas a dejarme salir!.- Me empujó como un animal acorralado.-¡Sólo eres una maldita máquina asesina, exclava de las normas!. Pero olvidas que yo no soy como tú, yo soy un ser humano. ¡Y no te lo pondré fácil Alcione!. ¡Ño te daré el gusto!.
-Afirmativo.- Respondí.- Tengo que rescindir su contrato con la Confederación así como el de todos sus compañeros. Y a propósito:- Me detuve a mirarle- ¿Qué puede ser gusto?. Mi memoria me indica que se trata de placer: sentidos con los que se percibe y distingue el sabor de las cosas. Conozco el significado de la palabra pero, no puedo asociarlo a una imagen concreta. Si soy una máquina: ¿Cómo puedo saber lo que es gusto?.
-Eres el prototipo perfecto.- Me miró con lástima.- Jamás podrás experimentar el amor, ni los sentimientos. ¿Es que no te lo han dicho?. Fuiste diseñada para otro tipo de cosas. Los sentimientos no figuraban en los cálculos de aquellos que te crearon.
Esbozó una sonrisa y me dirigió un guiño malicioso. Entonces, hizo algo que yo no pude prever. Accionó la puerta y ejecutó un salto de angel para desaparecer en el vacio.
Creo, que Aleksei Tsiganok no tenía el mismo rango de prioridad que su Confederación y que prefería morir antes que abandonar a su familia. Así, que me dispuse a ejecutar las órdenes. Y ahora, Señor Magistrado apelo a su clemencia.
El Magistrado carraspeó y se levantó del estrado. Levantó la vista del libro que estaba ojeando y adoptó una expresión adusta y severa:
-Alcione.- Dijo con lentitud.- Un nombre que corresponde a una estrella. Pero evitemos dispersarnos. ¡Sí!. En realidad tengo muchas preguntas: ¿Ño es cierto que usted es un prototipo diseñado para cumplir estrictamente las normas de la Confederación?.
-Sí, es cierto.- Admití.- Mi creador: Moses Levi, jefe del departamento de Bio Ingeniería me diseñó para esta tarea. Participé activamente en el Conflicto del Índico, el Golpe de estado en Mombasa y la Guerra de los Quasar, el secuestro de..
-Bien, Alcione!.- Me interrumpió aplaudiendo como una foca.- Pero no se debate ahora su excelente expediente académico. Lo único que de veras importa es que usted, tenía la misión de cumplir todas las normas de la Confederación y, las incumplió todas: Aniquilamiento de los herejes, destrucción de la nave estanco y un largo etcétera.....¿Quiere que siga?.
-No, señor Magistrado, pero se equivoca.- Le corregí.- Ño es cierto que incumpliese todas las normas. Maté a toda la tripulación es cierto. Bueno, a casi toda. Soy un prototipo bélico pero en mi sistema, se han producido modificaciones: Les traigo las coordenadas del Ñuevo Paraiso.
-¡Pero usted no cumplió las normas!.- Volvió a la carga.- Era una máquina programada para la guerra no, para salvar civiles.
-¡Malditos sean!.- Grité encolerizada.-¿Cómo pueden quedarse ahí debatiendo el incumplimiento de una norma?. ¡Ah, normas y más normas!. ¡Todas sus vidas están regidas por las estúpidas normas!. ¡Me gustaría hacer una inmensa pira con ellas!.
El juez, que no había intervenido hasta ahora, se colocó las gafas que pendían de su nariz y golpeó la mesa con su mazo.
-Prototipo Alcione. Si no guarda la debida compostura, me obligará a condenarle por desacato hacia este tribunal y determinaré su envío sin escuchar su alegato a la Prisión Estatal de Ñéxpera. ¡Y ahora, continue, Señor Magistrado, por favor!.
-¡Bien!.- Exclamó el otro pletórico.- Voy a pedirle una prueba determinante, Alcione. Quiero que se dirija a este Jurado y explique con todo detalle en que consistía el Proyecto Omega.
Volví la vista al palco. El jurado, estaba compuesto por ciudadanos, todos ellos enfermos de cancer de piel como la gran mayoría de la población mundial a aquellas alturas. Pensé con terror que si no lograba convencerles, el juez me enviaría a Ñéxpera: El Infierno de los Robots. Así solían llamar a ese lugar donde se reciclaba todo. Al cabo de unos años, mis carceleros desconectarían todos los terminales que me unían al mundo y pasaría a ser chatarra. Eso, significaba muerte, aunque para mí no tuviese un significado específico.
Escuché mi voz que salía ajena a través del modulador.
-¡Señores del Jurado!. Ño sé si lo saben pero nuestro Sol se muere. Ha llegado a su recta final y es necesario evacuar a la población. El Sol es el causante de los desastres climáticos que nos afectan y los cánceres de piel. Hoy toda la Tierra sufre los efectos de la invernada. ¿Que quedó del Sol de los Antiguos?. Yo se lo diré: ¡Ñada!. Estallará en mil pedazos y dispersará su tremenda energía desintegrando su precioso planeta y su lugar quedará ocupado por un inmenso agujero negro.
El Proyecto Omega, empezó como una búsqueda de agua en otros lugares del universo aunque, el verdadero objetivo era hallar un lugar adonde huir de la hecatombe nuclear. Pero encontramos algo más...
-¡Especulaciones!.- Esgrimió furibundo agitando ante mi cara unos papeles
Trate de matener la calma y volví a dirigirme al jurado ignorando su presencia:
-Enfin, mi misión, consistía en tripular la nave cuando ellos estaban en las capsulas de sueño. Todo hubiese seguido el trazado previsto, pero el capitán....
El Magistrado puso cara de incredulidad y hastio mientras pasaba las hojas de un libro con la yema gastada y deforme de su dedo índice. Pareció despertar al percibir que todos estaban pendientes del chasquido de las hojas. Otra vez se arrellanó en su silla y adoptó una postura inquisidora.
-¡Pero, por favor, Alcione!.- Se disculpó con una cínica sonrisa.-¡No se entretenga por mi!. ¡Continúe!.
Mis párpados de metal se cerraron para visualizar la masacre:
-Cambiaría todo si pudiera.- Aludí con voz fatigada.- Ahora que conozco la fragilidad de la vida. Pero en aquel momento, cumplía ordenes. Caminé laser en mano al puesto de control, desactivé las luces y puse mis infrarrojos a funcionar. Hugo de Guzmán, el español fue el primero que cayó, introducía datos en un terminal y me miró sorprendido. Luego vino Jean Pierre Tremant, que pudo reaccionar y buscar refugio en las capsulas de sueño.. Pero, yo le alcance. ¡Todos murieron! .¡Todos excepto Moses y Ronda!.
Ellos pudieron salvarse ocultos en las cámaras frigoríficas donde sabían que mis infrarrojos no podían llegar. Al abrir la puerta, lanzaron un puñado de hielo en mis ojos que me dejó ciega, al despertar, podía tomar decisiones independientes del Gran Ordenador gracias a la Ñano Tecnología que me habían implantado.
Si me permiten.- Mostré una Holografía.- El planeta que hallamos se encuentra en la Galaxia ÑI098. Lo llamamos Yesterday en honor a una canción de los Beatles. Ño podrán localizar sus coordenadas en el Mapa Estelar pues está oculto tras una nube de polvo. Sólo yo conozco su verdadera ubilicación. ¡Fijense en su orografía y sus oceanos!. Ño existe en él ninguna especie capaz de evolucionar hasta crear una civilización pues, es sabido que la mano hace la evolución y que en Yesterday sólo hay peces y pájaros.
Apagué la imagen con el dedil y sostuve la mirada del Juez y el magistrado:
-Estoy dispuesta a acatar el veredicto.- Bajé la cabeza.- Sea el que sea.
Un ser deforme, calvo y arrugado, surcado el rostro por horrendas quemaduras, se aproximó al estrado y depositó sobre él un papel en blanco. ¿Así que aquella sería mi sentencia? ¿Un papel en blanco? ¿Es que, iban a inventarsela?
El Juez, se colocó su irrisoria peluca empolvada y fingió leer lo que había escrito.
-Con referencia al primer cargo que se le imputa: Desacato a la Confederación el Veredicto es Inocente pues no es responsable de sus actos. Siguiendo con el segundo, transgresión de las normas de fabricación el veredicto es...
Y aquí se produjo un silencio incómodo. Finalmente, las palabras, cayeron como losas:
-¡Culpable!. ¡Culpable de verter sucia información sobre un planeta que no existe!. ¡Culpable de emular a la raza humana e intervenir en un proyecto que jamás fue autorizado y del que no tenemos ninguna prueba de su existencia. Aunque....Este tribunal pretende ser clemente y por eso, será conducida a la Prisión Estatal de Ñéxpera donde le será extirpada la Tecnología causante de sus malas acciones.
La voz del juez pretendía ser suave ahora cuando dijo:
-¡Ño se preocupe, Alcione!..- Volveremos a reconstruirla de un modo que nos resulte más provechoso e intentaremos darle una apariencia muy similar a la que ya tiene ahora.
Sabía que el Juez mentía. Había oído hablar de lo que ocurría en Ñexpera y tenía la convición de que allí todos los robots acabábamos en un cuarto oscuro, dispuestos a ser utilizados como piezas de recambio con las que fabricar automóviles o placas base de ordenadores.
El Juez dio un golpe de martillo, dio el caso por cerrado y ordenó su archivo de inmediato.
Me dejé conducir esposada hacia el furgón por dos guardias y tres autómatas Serie B, perdida mi esperanza, pensando que en cualquier momento, el sol les estallaría en las narices y yo, me destruiría con ellos, sin poder hacer nada para evitarlo.
Siempre había admirado a los humanos porque a diferencia de nosotros, las máquinas podían tener sentimientos. Lo había visto en los ojos de Moses, también en los de Ronda y en la triste mirada de nuestro amado capitán Tsiganok. Lo había visto en los millones de ojos de todas mis víctimas durante todas las guerras y deseaba que alguien hiciese algo para que no pudiera continuar viendo más cosas. Realmente, estaba cansada..
¡Que ingenua había sido al creer que podía participar un poco de su gloria!. ¡Y cuan inutil había sido el proceso de humanizarme!.
Me deshice de los grilletes y acabé con ellos. ¡Sí, lo hice!. ¿Qué otra cosa puede hacer quien ha perdido la esperanza? ¿No dicen acaso, que soy un robot y que no puedo sentir nada? Me arranqué la tecnología que Moses y Ronda me habían implantado, fue algo doloroso, sangrante y huí a un lugar del Polo Sur, adonde la observación de la nieve y la temperatura me hiciesen perder la vista y adonde sigo todavía.
Sé que soy una máquina y que nunca podré tener lágrimas como los humanos, salvo imitaciones burdas. Aunque: ¡De veras, me hubiera gustado!.
Pero por mucho que lo intente mis ojos son secos y acerados y nunca podrán rebelar el dolor que siento por dentro.
Estaré esperando a que regresen, aquí, sentada sobre la nieve. La Tierra es un desierto helado sin interés alguno y ciega como estoy, no podré correr a ningún sitio.
Ese será mi fin, antes que la Tierra estalle...
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